La Riqueza y sus Peligros
Lectura recomendada
Proverbios 30:7-9 y Eclesiastés 5:10-15
Reflexión
Agur le hace a Dios el pedido más equilibrado de la Escritura: "no me des pobreza ni riquezas". Teme los dos extremos y explica por qué: la abundancia hace olvidar a Dios ("¿quién es Jehová?"), y la miseria empuja al robo y a profanar el Nombre. El Predicador completa: el que ama el dinero no se saciará de dinero, y al rico no lo deja dormir su abundancia. La Biblia no condena la prosperidad; condena la ilusión de que da seguridad. Llegaste desnudo al mundo y desnudo saldrás; todo lo que se acumula es un préstamo temporal.
Aplicación práctica
Suma hoy cuánto de tu mes se va en cosas que compras por ansiedad y no por necesidad. Aparta una parte de eso y dásela a alguien que la necesite, sin contárselo a nadie.
Oración
Padre, dame el pan que necesito. Que la abundancia no me haga olvidarte, ni la escasez me haga deshonrar tu nombre. Amén.