Samuel, el Último Juez
Lectura recomendada
1 Samuel 3:1-21 y 8:1-22
Reflexión
"La palabra de Jehová era de estima en aquellos días", es decir, escasa, y es en ese silencio donde un niño oye su nombre tres veces. Samuel solo entiende porque Elí, el viejo sacerdote que fracasó como padre, todavía sabe reconocer la voz de Dios y le enseña a responder: "habla, que tu siervo oye". Años después, el pueblo pide un rey "como todas las gentes". Dios le dice a Samuel que el rechazo no es contra él, sino contra Dios mismo, y aun así se lo concede, advirtiendo el precio: el rey tomará hijos, hijas, campos y lo mejor de todo. A veces el juicio de Dios es darnos exactamente lo que insistimos en pedir.
Aplicación práctica
Reserva hoy diez minutos de silencio absoluto, sin celular, y empieza con la frase de Samuel: "habla, que tu siervo oye".
Oración
Señor, enséñame a reconocer tu voz en medio del ruido. Y guárdame de exigirte lo que me va a costar caro. Amén.