Estructura y contenido
La carta se presenta como un testamento: Pedro sabe que pronto dejará el «tabernáculo» de su cuerpo y quiere que sus lectores recuerden lo esencial después de su partida. El capítulo 1 recuerda la transfiguración, de la que se dice testigo ocular, y afirma que la profecía no viene de voluntad humana. El capítulo 2 denuncia a los falsos maestros y usa ejemplos del diluvio, de Sodoma y de Balaam. El capítulo 3 responde a los burlones que preguntan dónde está la promesa de su venida.
Pasajes que conviene conocer
En 1:20-21, se lee que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque los hombres hablaron de parte de Dios, impulsados por el Espíritu Santo. En 3:8-9, «un día es delante del Señor como mil años, y mil años como un día»; el Señor no retarda su promesa, sino que es paciente, no queriendo que nadie perezca. En 3:15-16, el autor menciona las cartas de Pablo y las pone junto a «las otras Escrituras».
Cómo leerlo hoy
Es el libro del Nuevo Testamento cuya autoría se discutió más en la Iglesia antigua, y tardó en ser aceptado en todas partes. Buena parte de su capítulo 2 tiene paralelos con la carta de Judas. Su respuesta a quienes se burlan de la espera es que el retraso no es negligencia, sino paciencia. Es un texto breve que sigue siendo relevante para quien se pregunta por qué Dios no actúa más rápido.
Para seguir leyendo
Judas comparte con 2 Pedro buena parte de su material, y se leen mejor en conjunto. Para la transfiguración de 1:16-18, mira Mateo 17, Marcos 9 y Lucas 9. La paciencia de Dios en 3:9 se puede comparar con Romanos 2:4 y Habacuc 2:3. La mención del diluvio y de Sodoma se explica con Génesis 6 a 9 y 18 y 19. 1 Pedro es la primera carta, escrita por el mismo autor según la tradición.
Fuentes
- J. H. Neyrey, 2 Peter, Jude, Anchor Bible 37C (Nueva York: Doubleday, 1993).
- R. E. Brown, An Introduction to the New Testament (Nueva York: Doubleday, 1997).
- B. M. Metzger, The Canon of the New Testament (Oxford: Clarendon Press, 1987).